Nueva entrevista de Ian con el diario El Mundo

A punto de cumplir 41 aƱos, Ian Somerhalder (8 de diciembre de 1978) se enfrenta al mayor reto de su carrera como protagonista, productor y director de la serie V-Wars, cuyo tĆ­tulo oficioso podrĆ­a ser Guerras vampĆ­ricas. DespuĆ©s de saltar a la fama como Boone, el primer personaje principal vĆ­ctima de Perdidos, el actor estadounidense alcanzó el estatus de Ć­dolo adolescente -y de masas- gracias a Crónicas vampĆ­ricas como el irreverente Damon, a quien interpretó durante ocho temporadas y 171 episodios. De visita en Madrid -y tratando de paliar la escasa promoción que Netflix ha hecho de su proyecto- Somerhalder charla con EL MUNDO mientras devora un arroz con alioli. «Siento estar comiendo, pero tengo tanta hambre que se me estĆ” rompiendo el cuerpo», confiesa el actor tras un dĆ­a entero de entrevistas al borde de las siete de la tarde. AcompaƱado por una copa de vino tinto, comienza por diferenciar las dos ficciones sobrenaturales. «Crónicas vampĆ­ricas era una serie de fantasĆ­a. V-Wars es una ficción cientĆ­fica muy realista. AquĆ­ los vampiros no tienen 160 aƱos, ni son hermosos y extremadamente inteligentes. Todo esto ocurre en un tiempo real y habla de temas relevantes ahora: el cambio climĆ”tico, el racismo, las fronteras, la medicina, las enfermedades, el miedo, la polĆ­tica, la polĆ­tica del miedo», asegura el actor. «Los personajes tambiĆ©n son completamente diferentes. Damon era un tipo mordaz, divertido y sexy, que tambiĆ©n era un idiota. Pero era vulnerable, por eso la gente se identificaba con Ć©l. Luther Swann es un cientĆ­fico, un padre, un marido. DespuĆ©s de Crónicas querĆ­a interpretar a un personaje que fuera un tipo normal, un buen hombre. Lleva pantalones chinos, ¿sabes lo que quiero decir?», aƱade. La primera temporada de V-Wars, de 10 episodios, se grabó entre junio y octubre de 2018, de manera que el Ćŗltimo aƱo ha estado dedicado a la edición y postproducción. «Durante cuatro meses estuve acostĆ”ndome todos los dĆ­as a las cuatro de la maƱana. Para mantener mi cerebro funcionando y mi cuerpo activo, a medianoche me tomaba un espresso y una guiness: uno me mantiene despierto y la otra con una mente abierta. Porque contar historias es un arte», seƱala Somerhalder sobre su activo rol en la creación de la serie y sus terrorĆ­ficos monstruos. «En Crónicas los vampiros son guapos y cuentan chistes. Estos dan miedo y son asesinos, pero no quieren serlo, es culpa de una enfermedad. Como en el cĆ”ncer o la epidemia del SIDA, da igual que seas rico o pobre, negro o blanco, es indiscriminado», explica. Y es que a medida que este virus se propaga y mĆ”s personas se transforman, la sociedad se fractura en bandos opuestos entre las personas normales y el creciente nĆŗmero de vampiros, que son segregados en campos en una evidente advertencia contra la xenofobia. Sobre la base cientĆ­fica de V-Wars, basada en los cómics homónimos de Jonathan Maberry, Somerhalder afirma: «Lo que estĆ” ocurriendo en el mundo con el cambio climĆ”tico y en nuestra serie es que el deterioro de los glaciares y el deshielo en los polos estĆ”n exponiendo bacterias y virus con los que no hemos tenido que enfrentarnos desde hace 25.000 aƱos o nunca. Y eso es lo que pasa en la historia. Este virus se encuentra en el Ɓrtico e infecta al mejor amigo de Swan, de modo que trata de encontrar una cura». La cruzada de Somerhalder, hoy por hoy, es conseguir que los espectadores vean la primera temporada de V-Wars, que debuta en Netflix el 5 de diciembre, para seguir trabajando. De ahĆ­ que estĆ© volcado en la promoción de la serie hasta el punto de que hace pocas semanas publicó su telĆ©fono móvil para que los fans pudieran contactar directamente con Ć©l. «Mira, tengo 680 mensajes pendientes, 33.000 correos sin leer. Y esto sigue creciendo. ¿No es una locura?», pregunta retórico. «Es una forma muy divertida de comunicarse, me encanta. Y es mĆ”s Ć­ntimo y mĆ”s real que un mensaje directo. Quiero compartir con ellos lo que haga y que sepan que pueden conectar conmigo», seƱala el actor, que tambiĆ©n utiliza este altavoz en las redes sociales y la fundación que lleva su nombre para hacer activismo a favor de la protección del medio ambiente y los animales. «Tengo mĆ”s de 40 millones de seguidores en todo el mundo. Pero puedo llegar a varios cientos de millones al mes. Es una plataforma increĆ­ble», reconoce avanzando su próximo proyecto como productor ejecutivo: el documental Kiss the Ground. «Te va a explotar la cabeza. Esta pelĆ­cula ha cambiado mi vida. Esperamos tener una nominación a los Oscar», cuenta, como durante toda la entrevista, entusiasmado. «Me hace feliz saber que hay algo que puede acabar con el cambio climĆ”tico y es la agricultura regeneradora. BĆ”sicamente, aunque reduzcamos las emisiones de carbono, seguirĆ”n en el aire. La biofijación consiste en sacarlo utilizando las plantas y volver a ponerlo donde pertenece, en el suelo. Cuando empecemos a exigir que nuestra comida venga de estas granjas, cuando cuatro paĆ­ses, China, Estados Unidos, India y Rusia, cambien sus prĆ”cticas agrĆ­colas, todo el mundo va a cambiar. Actualmente tenemos suelo para 60 aƱos, pero hay esperanza», remata.


Fuente: elmundo.es